Peligros del sol para la vista

Los peligros del sol

El sol emite un gran número de radiaciones electromagnéticas que producen la luz y el calor. Estos rayos abarcan diferentes longitudes de onda y solo una pequeña parte de ellos son perceptibles por el ojo humano. La luz visible tiene una longitud de onda de entre 380 y 780 nm., pero el sol emite otro tipo de ondas de longitudes más cortas y más largas que, pese a ser daniñas, pasan desapercibidas. Las longitudes de onda que se encuentren al margen de estos parámetros de visión se conocen como luz infrarroja (IR), radiación mayor a 780 nm, y luz ultravioleta (UV), con una radiación entre los 200 y 380 nm. Ambas tienen un efecto perjudicial sobre el ojo.

Espectro visible

El ojo no ofrece ninguna respuesta visual a estas radiaciones, pero este tipo de luz puede penetrar en el ojo y causar daños fotobiológicos o provocar quemaduras por el aumento de la temperatura.

¿Por qué la luz del sol puede dañar los ojos?

Existen tres peligros al mirar directamente al sol:

  • Quemaduras en la córnea
  • Daños en el cristalino
  • Daños en la retina (mácula)

Las consecuencias de los dos primeros son generalmente más ligeras, pero los daños en la retina pueden causar problemas irreversibles.

Gafas de sol rayos UV

Las quemaduras en la córnea

Exactamente lo mismo ocurre con la córnea, pero se quema mucho más rápido. Por lo general, proteger los ojos de la luz solar intensa pasa por entrecerrar los ojos o mirando a otro lado. Porque después de unos segundos la córnea y la conjuntiva de los alrededores pueden ser tan irritada que se inflama. El resultado está enrojecida, dolor en los ojos, en caso grave incluso desarrollar úlceras. El ojo responde con una mayor producción de lágrimas.

Una sobreexposición directa o indirecta a los rayos solares puede causar que los ojos sufran quemaduras con distintos grados de gravedad. La córnea, el cristalino y la retina son especialmente sensibles a estas quemaduras. La córnea es básicamente una extensión de la piel, pero mucho más transparente y sensible. La mayor parte de la gente sabe que las radiaciones UV pueden producir quemaduras en la piel después de unos minutos de exposición, pero desconoce que lo mismo puede pasar en el ojo. La córnea se quema de la misma forma que lo hace la piel, pero lo hace mucho más rápido debido a que es mucho más sensible.

Por lo general la gente trata de entrecerrar los ojos o mirar para otro lado, ya que mirar directamente al sol causa dolor. Después de unos segundos la córnea y la conjuntiva se inflaman y comienza el lagrimeo. El resultado es enrojecimiento, dolor de ojos y, en casos graves, incluso úlceras.

Daños en el cristalino

El cristalino es una lente flexible con un gran poder de acomodación. Con el paso de los años su flexibilidad y poder de acomodación se va perdiendo de manera progresiva (ver presbicia), ya que la lente se va endureciendo. Este es un proceso natural que suele comenzar a notarse una vez superados los 40 años.

Pero hoy en día sabemos que la radiación UV tiene también un efecto sobre las células que acelera este envejecimiento. Las radiaciones UV aceleran la disminución de la flexibilidad del cristalino, acelerando la aparición de la presbicia, y también aceleran la perdida de transparencia del ojo, acelerando la aparición de cataratas.

Aunque aún no se sabe en qué medida una breve pero intensa exposición a la luz solar directa acelera este proceso, se conoce la existencia de un peligro. Especialmente para las personas de más de 35 años.

El ojo actúa como una lupa

El ojo humano actúa básicamente como una lupa: La córnea y el cristalino rompen la trayectoria de los rayos de luz para enfocarlos en un mismo punto. De la misma forma que un niño quema un papel pasando los rayos del sol por una lupa, mirar directamente al sol puede causar importantes quemaduras.

Daños en la retina: degeneración macular

En la retina, los fotorreceptores convierten los rayos de luz en impulsos eléctricos. El área de la retina donde la luz se enfoca es la mácula. En esta región, se encuentra el mayor número de fotorreceptores encargados de la visión del color. La mácula es crucial para la agudeza visual, ya que en esta zona se procesa gran cantidad de la información que los rayos de luz transmiten.

La retina está normalmente protegida de la radiación UV por el poder de filtración del cristalino. Aunque el hecho de que el cristalino sea más transparente facilita una mayor penetración de los rayos UV. Por eso la protección frente a la radiación UV es muy importante en niños.

Dado que la luz se enfoca de manera más intensa sobre la mácula el riesgo de daño es mucho mayor. El resultado de esta sobreexposición a los rayos solares puede ser una quemadura a nivel macular que cause daños fotoquímicos en los fotorreceptores. Ya que las radiaciones UV inhiben la formación de la sustancia química que las células de la retina necesitan para transportar oxígeno a los fotorreceptores y otras células de la retina, y sin oxígeno algunas de estas células mueren. El resultado es la denominada degeneración macular, o desprendimiento de retina. Problema que puede incluso causar ceguera.

Vídeo sobre la importancia de las gafas de sol

Las gafas para eclipse

Los riesgos descritos anteriormente pueden ser el resultado de mirar directa a la luz solar. Para las ocasiones especiales, tales como un eclipse solar, la industria óptica ha desarrollado unas gafas especiales que protegen de los posibles daños.

Las gafas para eclipses son unas gafas de sol especiales que filtran los rayos solares para que puedan ser visibles para el ojo humano. Normalmente están formadas por una montura de cartón y unas lentes de aspecto plateado hechas de tereftalato de polietileno.

Los riesgos de mirar un eclipse sin protección

El sistema óptico del ojo está adaptado para captar la luz sin sufrir daños, siempre y cuando no se mire directamente al sol. El iris actúa del mismo modo que lo hace el diafragma de una cámara fotográfica, cerrándose cuando aumenta la intensidad de la luz para no dejar pasar demasiada.

Durante un eclipse la intensidad de la luz disminuye y el sistema protector del iris deja de funcionar. Del mismo modo, la pupila aumenta su tamaño permitiendo una penetración completa de las radiaciones solares. Es en estos momentos cuando existe un riesgo muy grande de producir daños en el ojo.

Es importante utilizar gafas de eclipse para poder disfrutar de este fenómeno de la naturaleza sin temor a daños.

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