Hipermetropía – información y consejos

La hipermetropía – mala visión de cerca

La hipermetropía es un defecto de refracción del ojo que afecta a la visión de cerca. Decimos que una persona tiene hipermetropía, o hiperopía, cuando puede ver con nitidez objetos lejanos en su campo de visión mientras que los objetos cercanos se perciben como borrosos o poco nítidos.

Hipermetropía: causas y síntomas

La hipermetropía es un defecto de refracción, o ametropía, y su magnitud se mide en dioptrías positivas. La mala visión de cerca se debe a que el globo ocular es demasiado corto. Esto ocasiona que la imagen se forme en un punto detrás de la retina en lugar de en la propia retina. La causa de esta deformación es, por lo general, genética y puede ser hereda de los padres. Esta situación ocasiona que problemas en la visión a distancias cortas, pudiendo ver con mucha más claridad a distancias largas.

Hipermetropía

Diferencia entre hipermetropía y presbicia

Pese a que la mala visión de cerca es común a la hipermetropía y la presbicia, las causas de ambos problemas son muy diferentes. El origen de la hipermetropía se relaciona con un globo ocular demasiado pequeño. Lo que hace que los rayos de luz terminen enfocándose en una zona detrás de la retina. La hipermetropía suele iniciarse durante la infancia, cuando el globo ocular no está aún del todo desarrollado. Generalmente, a medida que el ojo se va desarrollando con el paso de los años la hipermetropía se va corrigiendo. A pesar de ello, siempre suele quedar un pequeño rastro de la hipermetropía. Pese a esta hipermetropía residual de baja graduación las personas jóvenes que la padecen ven perfectamente. El motivo es que la capacidad de acomodación del ojo les permite regular la visión a cualquier distancia. Es ahí donde reside la mayor diferencia con la presbicia.

La presbicia es un problema relacionado con la falta de acomodación del ojo que comienza a acusarse en torno a los 45 años de edad. La presbicia no es un problema congénito, sino un efecto del paso de los años y de la pérdida de elasticidad del cristalino.

El desarrollo de la hipermetropía

La hipermetropía, a diferencia de la miopía, no suele ir aumentando hasta llegar a edad adulta. En todo caso, lo más común es que vaya descendiendo de forma paralela al desarrollo del ojo. Existe un alto porcentaje de niños hipermétropes durante la infancia, debido a que el ojo aún no está del todo desarrollado y es pequeño. Con el paso de los años esta hipermetropía, siempre que sea pequeña, irá desapareciendo e, incluso, puede llegar a convertirse en miopía.

El grado de hipermetropía

El nivel de gavedad de una hipermetropía puede ser muy diferente. Una ligera hipermetropía de menos de 0,5 dioptrías se considera completamente normal y es relativamente bien compensada por el ojo. Pero todo lo que supere la barrera de las 0,5 dioptrías empieza a suponer una limitación a la hora de tener una buena visión. Especialmente a la hora de realizar actividades como leer, coser…

Aunque el grado de hipermetropía sea pequeño, es recomendable la compensación para evitar problemas secundarios como dolores de cabeza o irritación de los ojos.

Gafas graduadas y lentes de contacto para la hipermetropía

Al igual que con el resto de defectos de refracción existen tres formas de compensar la hipermetropía. Las gafas graduadas, las lentes de contacto y la cirugía refractiva. La forma más común de compensar la hipermetropía es mediante gafas graduadas con lentes convergentes. De esta manera, los problemas de refracción del ojo son compensados por una lente exterior que permite una visión de calidad. Las lentes de contacto son también una buena solución para la hipermetropía.

Lente convergente

Cirugía refractiva LASIK para la hipermetropía

La cirugía ocular con láser es un procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo reducir o eliminar la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía. El tratamiento para compensar la hipermetropía se realiza actuando directamente sobre la córnea por medio de un láser. De esa manera se puede extraer el cristalino y substituirlo por una lente intraocular o implantar una lente intraocular sin necesidad de extraer el cristalino.

Este procedimiento se realiza comúnmente en pacientes que ya han superado los 21 años de edad, ya que el defecto refractivo se encuentra en una situación de estancamiento. Es un procedimiento rápido y sencillo cuyo coste anda en torno a los 2000 euros.

Cirugía ocular láser

Vídeo sobre la hipermetropía

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