Foria – estrabismo latente

¿Qué es una foria?

La foria, o estrabismo latente, es una desviación ocular latente que únicamente se manifiesta cuando el ojo está en reposo. Este tipo de desviación del ojo no resulta evidente porque la persona que la padece es capaz de ocultarla realizando un esfuerzo muscular de manera inconsciente. La foria se revela cuando la persona no mira con los dos ojos a un objeto. Es decir, cuando tiene uno de los ojos en reposo mientras el otro sigue mirando. Ya que es en el estado de reposo cuando la foria se manifiesta.

Generalmente las forias no ocasionan ningún problema y no requieren de ningún tratamiento para ser corregidas. Únicamente en el caso de una gran foria, en la que los músculos oculares tengan que realizar un gran esfuerzo para mantener los ojos alineados, será necesario aplicar algún tratamiento de corrección. Ya que de no ser así, la foria podría conducir a problemas astenópticos como fatiga, dolor en los ojos, visión borrosa, dolor de cabeza y, ocasionalmente, visión doble.



La visión binocular

Para poder alinear y enfocar ambos ojos en un mismo eje hacia un solo objetivo, todos los músculos del ojo deben estar equilibrados y coordinados. Para que los dos ojos se muevan conjuntamente, los músculos de ambos deben estar trabajando en comunión. De esta manera, el individuo tiene visión binocular y buena percepción de profundidad. El cerebro superpone en una única imagen las que cada ojo envía, generando así una percepción tridimensional. Si los ojos no miran en la misma dirección, la visión binocular resulta imposible.

La foria es una disfunción binocular que produce una desviación latente de los ejes visuales. La foria se manifiesta únicamente cuando no existe un estímulo visual en uno de los ojos. Se trata de un estado de relajación en el que los ojos pierden momentáneamente su coordinación, manteniendo el estímulo visual pero sin que se produzca una integración en el cerebro.

Exámenes para detectar un estrabismo latente – cover test

Una foria detectada a tiempo puede prevenir de un mal mayor. Un examen ocular puede impedir el desarrollo de una ambliopía, ojo vago, y permitir un correcto funcionamiento de la visión binocular. Esto es especialmente importante en el caso de los niños, ya que la edad infantil es la propicia para corregir estos problemas de una forma más sencilla. A edades infantiles el tratamiento es mucho más efectivo.

La pruebas realizadas por el óptico-optometrista para la detección de un estrabismo latente consisten en un examen general, pruebas de reflexión de luz en la córnea y pruebas de cobertura. En las pruebas de cobertura, cover test, se busca descubrir la existencia de una desviación latente tapando cada uno de los ojos por separado. Si el ojo cubierto padece una foria, fijará la mirada cuando se descubra y se cubra el ojo sano. Si es el ojo sano, no habrá cambios en la fijación, puesto que ya está fijo en todo momento.

Dependiendo de la dirección en la que se desvíe el ojo estrábico se podrá evaluar el tipo de tropia o foria que padece.

Los distintos tipos de foria según la dirección en la que se desvía el ojo son:

  • endoforía: uno de los ojos tiende a desviar hacia el interior
  • exoforía: uno de los ojos tiende a desviarse hacia fuera
  • hiperforia: uno de los ojos tiende a desviarse hacia arriba
  • hipoforia: uno de los ojos tiende a desviarse hacia abajo

Diferencias entre tropia y foria

Mientras que la foria es una desviación latente, la tropia es una desviación claramente manifiesta que se detecta a simple vista. La tropia es una disfunción binocular que consiste en una manifiesta desviación de los ejes visuales. Lo que ocasiona una pérdida de la visión binocular.

Los problemas de visión causados por defectos de refracción pueden ser fácilmente detectados y cuantificados de manera exacta, obteniendo una corrección optimizada para cada ojo. Esto ocurre en el caso de la miopía y la hipermetropía, donde el poder de refracción del sistema dióptrico del ojo no es óptimo debudo a un globo ocular demasiado largo o demasiado corto. Lo mismo ocurre con la presbicia, donde la capacidad de acomodación del ojo ya no es tan buena como la de antes y con el astigmatismo, en donde el globo ocular no tiene una curvatura perfecta.

Pero en el caso de una foria esto no puede determinarse de una manera cuantitativa y exacta simplemente por el examen de un ojo. El diagnóstico de una foria se realiza en función de la interacción de los dos ojos. Cuando existe un estrabismo evidente, tropia, los dos ojos no funcionan en sincronía y eso es fácilmente detectable. Pero cuando existe un estrabismo latente, foria, la existencia del problema no es tan evidente.

Un sobreesfuerzo de los músculos oculares

La foria se caracteriza por la tendencia a separar los ejes visuales, pero el cerebro inconscientemente busca contrarrestar esta tendencia. Esto supone un esfuerzo mantenido por los músculos extraoculares. Muchas personas parecen un estrabismo latente en alguna distancia de visión y esto no representa ningún problema. Pero cuando este estrabismo latente es muy fuerte, el esfuerzo involuntario para corregirlo es muy fuerte y produce fatiga visual.

La fatiga visual, o astenopia, es una condición oftalmológica fruto del esfuerzo realizado por los ojos que se manifiesta a través de síntomas como fatiga, dolor de ojos, visión borrosa y dolor de cabeza. Los síntomas suelen producirse después de realizar actividades que requieran de tediosas tareas visuales.

¿Se necesitan gafas para corregir una foria?

Como hemos visto con anterioridad, solo un pequeño porcentaje de los casos de personas con forias necesitan de algún tipo de tratamiento para su corrección. Generalmente el cerebro puede compensar mínimas diferencias en el eje de visión y los músculos oculares pueden también corregir la foria de manera inconsciente. Únicamente los casos en los que exista un sobreesfuerzo de los músculos oculares deberán ser tratados.

Es cierto que, en principio, la gran mayoría de los afectados por una foria puede vivir bien sin necesidad de buscar una forma de corregirla. Pero dependiendo de las condiciones de vida y trabajo de cada persona un sobreesfuerzo de los músculos oculares puede llegar a desarrollarse algún síntoma de fatiga ocular. Esto ocurre especialmente con las personas que realizan de manera continuada una actividad que supone un esfuerzo para la visión.

Debido a que las forias no son muy evidentes, existen un gran número de personas que tienen un estrabismo latente sin diagnosticar. Debido a que muchas veces las causas de un dolor de ojos, una visión borrosa o un dolor de cabeza puede encontrarse en una foria no diagnosticada, es importante realizar una prueba de visión para conocer si existe o no foria.

Prismas para la corrección del estrabismo

Los prismas se utilizan para corregir anomalías de convergencia ocular, forias, y evitar que se produzca una visión doble. El efecto de los prismas afecta a la forma de percibir el espacio, ya que desplazan las líneas de mirada a un plano perpendicular. Para que los dos ojos estén sincronizados en sus movimientos se requiere la misma visión y enfoque. De esta manera el individuo tiene visión binocular y buena percepción de profundidad.

No es raro que una ligera foria sea la causa de ojos cansados y dolores de cabeza. Con unas gafas prismáticas adecuadas los periodos de descanso después de largas jornadas de trabajo delante de la pantalla de un ordenador, pueden ser más agradables y relajados.



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